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sábado, 6 de diciembre de 2014

Drenaje de un otohematoma: así lo hago (VÍDEO)

Una parte de nuestro cuerpo que sobresale bastante (a unos más que a otros) y que está desprotegida, es el pabellón de la oreja. Hay varios tipos de lesiones traumáticas sobre el pabellón auricular: heridas en la piel, roturas de cartílago, amputaciones parciales o totales, desgarros en el lóbulo por el pendiente, y también la formación de hematomas.

Por lo general, los hematomas del pabellón u otohematomas se forman en la cara anterior de pabellón, y se acumula la sangre entre el cartílago y el pericondrio. Este acúmulo de sangre si no se evacua, puede producir una pericondritis, una necrosis del cartílago y dejar como secuela una deformidad en el pabellón de la oreja. Cuando hay traumatismos repetidos en la oreja con microhemorragias, y hematomas no tratados (deportistas por ejemplo) puede dar lugar a una oreja que característicamente llamamos oreja en coliflor (u oreja del boxeador, o luchador).

Otohematoma
Hematomas de pabellón auricular

El tratamiento del otohematoma contempla tres aspectos: incisión y drenaje, apósito o vendaje compresivo, y cobertura antibiótica.

La incisión y drenaje puede hacerse con anestesia general o local. Lo más habitual es que sean procedimientos que realicemos con anestesia local. Podemos realizar una infiltración del nervio auricular mayor (que inerva la cara posterior) o del nervio auriculotemporal (que inerva la cara anterior). Como estos nervios alcanzan el tejido celular subcutáneo, se pueden bloquear inyectando un anillo subcutáneo de anestesia alrededor de la base del oído. También podemos usar spray de cloretilo, que produce un enfriamiento de las terminaciones nerviosas y una anestesia local. 

Puntos de infiltración para anestesiar el pabellón auricular

Con una o varias incisiones en la zona mas declive del hematoma y con la ayuda de un aspirador evacuaremos todo el contenido. Se puede dejar un pequeño drenaje (por ejemplo, una punta de una gasa orillada), para permitir que el drenaje de los restos de sangre. Lo podéis ver en el siguiente vídeo


El vendaje será moderadamente compresivo y se adaptará al pabellón. Me gusta utilizar una gasa orillada impregnada en pomada antibiótica que voy adaptando a toda la superficie y recovecos del pabellón. Después coloco unas gasas sobre la oreja y un vendaje de crepé. Los vendajes en la cabeza se caen, al dormir o al desvestirse. Utilizo un crepé ancho y luego le pongo unas tiras anchas de apósito adhesivo tipo Hypafix® que fijan el vendaje al cuello y mejilla. 

Vendaje craneal fijado con
apósito adhesivo al cuello y mejilla

Para la cobertura antibiótica podemos emplear amoxicilina-clavulánico o ciprofloxacino. El aspecto del pabellón se puede revisar a las 48-72 horas.

REFERENCIAS
  • Gil-Carcedo LM, Vallejo LA. El Oído externo. Majadahonda, Madrid: Ediciones Ergon; 2001. 
  • L.A. Vallejo L. G-C. Otologia / Otology. Editorial Medica Panamericana Sa de; 2011.
  • Jones SEM, Mahendran S. Interventions for acute auricular haematoma. Cochrane Database Syst Rev. 2004;(2):CD004166. 
  • Scott DB, Håkansson L, Buckhöj P, Bromage PR, Navaescues Benlloch I. Técnicas de anestesia regional. Madrid: Médica Panamericana; 1995. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Y qué tapón para el oído me pongo?

Los otorrinos recomendamos evitar la entrada de agua en el oído en bastantes ocasiones. Entre las más frecuentes se encuentran las infecciones, la cirugía de oído reciente o la otitis media crónica. Ahora bien, muchas veces el paciente te pregunta por el tapón más adecuado. Y teniendo en cuenta que ningún tapón es impermeable, ¿en base a qué hacemos nuestra recomendación "del mejor tapón"? Pienso que por experiencias propias o de otros pacientes.

Algunos tapones de oído (de izquierda a derecha): espuma, silicona moldeable,
cera y algodón con vaselina

En este estudio evaluaron las características de impermeabilidad, facilidad de uso y comodidad de seis tapones para los oídos. No incluyeron los tapones hechos a medida. Colocaron en los oídos de diez voluntarios una esponja neuroquirúrgica que previamente pesaron. Tras colocarles los tapones y hacer cuatro inmersiones de 15 segundos, retiraban los tapones y la esponja, y volvían a pesar la esponja. El tapón más efectivo fue el hecho de algodón con vaselina, seguido del tapón de silicona moldeable y del de espuma. Los más fáciles de colocar fueron los de algodón con vaselina, seguidos de los de cera. Por último, los más cómodos fueron los de algodón con vaselina, seguidos de los de silicona moldeable. 

En este otro estudio utilizaron un modelo anatómico de oreja con una membrana timpánica de silicona, en la que insertaron un drenaje transtimpánico. Evaluaron cuatro modelos de tapones para el oído. Aquí sí se incluyeron los tapones los hechos a medida. Tras colocar los diferentes tapones, llenaron conducto de agua,y vieron la cantidad de agua que pasaba a través del drenaje a los 30-60-120-180 segundos. Globalmente, el más efectivo fue el de silicona moldeable. Para exposiciones cortas también se mostró eficaz el del algodón con vaselina, pero su eficacia disminuía a medida que aumentaba el tiempo de exposición al agua. Sorprendentemente, los mas caros no fueron los más impermeables.

En este artículo evaluaron en diez voluntarios nueve tipos de tapones para el oído, sin incluir los hechos a medida ni los de algodón con vaselina. A cada tapón le pusieron en el extremo interno un indicador de humedad que cambiaba de color amarillo (seco) a azul (húmedo). Hicieron tres exposiciones: nadar en superficie (30 segundos), inmersión horizontal (20 segundos) e inmersión vertical (10 segundos). Globalmente hubo entrada de agua en el oído en el 44% de las pruebas de nadar en superficie, y en el 67% y 88% de las inmersiones horizontales y verticales respectivamente. Y en general, el tapón de silicona moldeable obtuvo las cifras de menor penetración de agua. En inmersión vertical,  en seis de nueve tapones hubo una penetración de agua en el 100% de los casos.

Obviamente lo más barato sería hacer es el de algodón con vaselina. En este artículo mejoran la impermeabilidad del tapón haciéndolos al baño María. Es decir, licúan la vaselina para que el algodón quede más impregnado y luego los dejan enfriar. Tengo que decir que quedan muy bien, aunque yo licué la vaselina al microondas y empleé discos desmaquilladores (el algodón es más compacto).

¡Feliz semana!


BIBLIOGRAFÍA
  • Alt JA, Collins WO. An objective comparison of leakage between commonly used earplugs. Am J Otolaryngol. agosto de 2012;33(4):469-72. 
  • Chisholm EJ, Kuchai R, McPartlin D. An objective evaluation of the waterproofing qualities, ease of insertion and comfort of commonly available earplugs. Clin Otolaryngol Allied Sci. abril de 2004;29(2):128-32. 
  • Mahboubi H, Lee A, Kiumehr S, Zardouz S, Shahriari S, Djalilian HR. Efficacy of commercial earplugs in preventing water intrusion during swimming. Otolaryngol Head Neck Surg. marzo de 2013;148(3):415-9. 
  • Thiel G. How to fashion earplugs using cotton wool and petroleum jelly. Clin Otolaryngol. agosto de 2005;30(4):378. 

miércoles, 16 de julio de 2014

El misterio del otorrino y las sondas nasogástricas

Siempre me ha extrañado que nos llamen para colocar sondas nasogástricas cuando la enfermera de planta tras varios intentos, no puede. Suelen ser pacientes con mal estado general, encamados, poco colaboradores y con un nivel de conciencia alterado. ¿Son mágicas nuestras manos? 

Si tenemos en cuenta que colocamos muy pocas sondas nasogástricas en comparación con una enfermera experimentada y cualificada, que a mí me enseño a poner sondas una enfermera, y que no he tenido ningún tema en la carrera explicando la técnica de colocación y las complicaciones, ¿por qué existe la creencia de que nosotros vamos a poder colocarla?

Sonda nasogástrica
Sonda nasogástrica para nutrición enteral

En esta situación nos tenemos que sacar de la chistera "algo", aunque sea al estilo MacGyver. ¿Y qué podemos hacer diferente? Pues intentar colocar la sonda con visión directa, y para ello utilizar el nasofibrolaringoscopio. Puede ser útil en pacientes con carcinoma de cabeza y cuello, o con la anatomía distorsionada, y que colaboren. Sin embargo, en pacientes encamados y con nivel de conciencia disminuido, colocar la sonda ayudados del fibroscopio no deja de ser bastante complicado (y a veces inútil): hay secreciones, las paredes de la faringe se colapsan, no degluten cuando se les indica o se agitan cuando les manipulamos la nariz.

Realización de una nasofibrolaringoscopia

  • Podemos introducir el nasofibroscopio por una fosa nasal, la sonda nasogástrica por la otra, y probar suerte: a ver si viendo por donde pasa la sonda se puede colocar. Se necesitan dos personas, una para hacer la fibroscopia y otra para ir introduciendo la sonda. Y os podéis imaginar: "mete la sonda, ya la veo...retira un poco, venga otra vez, espera que se empaña el fibro...". En este artículo sugieren colocar primero la sonda en seno piriforme, y si el paciente puede deglutir, pasar a esófago con el gesto de la deglución.
Sonda nasogástrica, visión con nasofibrolaringoscopio

  • En el Clínical Otolaryngology de junio publicaron un artículo muy ingenioso sobre cómo colocar la sonda nasogástrica guiada por fibroscopia. Unen el fibroscopio y la sonda con una lazada, que se deshace si se tira fuerte de un cabo. En el momento en el que la sonda estuviera en el lugar correcto, hay que tirar la de lazada y retirar el fibroscopio. He probado a hacer el nudo y funciona, pero no deja de ser un poco engorroso. Además, introducir la sonda y el fibroscopio por la misma fosa nasal puede ser molesto.
  • Otra técnica publicada consiste en unir el extremo final del fibroscopio y la sonda con una cápsula de gel que se utiliza para la colocación de las prótesis fonatorias Blom-Singer®. La gelatina se disuelva en unos tres minutos. Eso sí, si en tu hospital utilizan ese tipo concreto de prótesis podrás disponer de la cápsula mágica. Podéis ver las imágenes aquí.

En fin, al inicio siempre lo intentamos con la técnica clásica "a ciegas", y si al final podemos colocar la sonda nasogástrica pienso que es una cuestión de AZAR. Y la misma probabilidad de éxito tendría otra enfermera del turno siguiente. Sea azar o no, la cosa no acaba aquí. Te pueden llamar al día siguiente porque la sonda se salió, y entonces piensas: "Que la Fuerza me acompañe"

¿Y vosotros qué opináis? ¿Tenéis algún truco? ¿Lo hacéis de otra manera?

BIBLIOGRAFÍA
  • Srouji I, Ingrams D. A new solution for problematic nasogastric tube insertions. Clin Otolaryngol. agosto de 2005;30(4):377.
  • Kelly G, Lee P. Nasendoscopically-assisted placement of a nasogastric feeding tube. J Laryngol Otol. septiembre de 1999;113(9):839-40.
  • Stirling E, Qureishi A. Single operator endoscopically guided nasogastric tube insertion: Our Experience. Clin Otolaryngol. junio de 2014;39(3):189-90.
  • Upile T, Stimpson P, Christie M, Mahil J, Tailor H, Jerjes WK. Use of gel caps to aid endoscopic insertion of nasogastric feeding tubes: a comparative audit. Head Neck Oncol. 2011;3:24. 
  • Kelly G, Lee P. Nasendoscopically-assisted placement of a nasogastric feeding tube. J Laryngol Otol. septiembre de 1999;113(9):839-40. 

domingo, 27 de abril de 2014

Epistaxis (IV): el taponamiento nasal anterior con gasa orillada, ¡por fin!

Después de aprender a cauterizar la mucosa nasal con nitrato de plata y de taponar con Merocel®, hoy le toca el turno al taponamiento con gasa, que es algo más complejo que taponar Merocel®.
Como sabemos, el tratamiento de la epistaxis debe de ser escalonado y puede pasar, que a parte de ser más complejo, hayan fallado técnicas o taponamientos previos, la epistaxis sea de mayor cuantía y nosotros estemos un poco más nerviosos (...o desesperados).

Cuando no se visualiza el punto sangrante, o cuando haya fallado la cauterización o el taponamiento con Merocel®, estaría indicado realizar un taponamiento con gasa.

Necesitaremos tener a mano todo el material antes de comenzar a taponar: buena iluminación (espejo frontal), rinoscopio, pinza de bayoneta o acodada, pomada antibiótica, aspirador, depresores linguales, gasas y empapadores. Lo de la pinza de bayoneta o acodada no es un capricho de los otorrinos, la forma que tiene la pinza te permite trabajar sin taparte. También es recomendable que te tapes tú, mascarilla, guantes y si quieres otra bata. Es bastante incómodo taponar al paciente que está nervioso (y tú igual también) y estar pendiente de si te escupe o no. La tendencia habitual es que el paciente haga la moto con los labios, o escupa la sangre sin mirar.


La gasa es preferible introducirla mojada. La gasa seca ocupará un determinado volumen, pero mojada pierde volumen. Así que si realizas un taponamiento con la gasa seca, te puede parecer que ejerce una compresión eficaz, pero al mojarse con la sangre pierde volumen y se afloja. Me gusta ponerle pomada antibiótica, muy escurrida (hecha un "churrín", como digo), porque si no, se te forma una pasta en la nariz que rezuma por todos los lados. También puedes humedecerla en suero.


La gasa debe de introducirse a modo de acordeón, de atrás hacia delante y de abajo hacia arriba. El primer cabo debe de quedar fuera de la fosa nasal (luego lo veremos en el vídeo). En el esquema siguiente he querido reflejar cómo tendría que quedar el taponamiento nasal, y los números son los puntos de agarre de la gasa con la pinza. Al coger la gasa la primera vez, deberemos de situarla al final de la fosa nasal y en el suelo. Después, tendremos que calcular que la longitud de gasa para cada vuelta que sea el mas o menos el doble de la longitud del suelo de la fosa nasal. Lo siento, pero un cordón de zapatilla era lo que tenía a mano. 


Después de taponar no te olvides de mirar la orofaringe: deberás comprobar que no hay un sangrado posterior y que tampoco se haya caído desde la nariz ninguna vuelta de la gasa (que todo puede pasar). Si esto último ocurre lo puedes "arreglar" cogiendo con una pinza y cortando el cabo que cuelga con una tijera de mayo. Si no se soluciona, pues ya sabes, a taponar otra vez.

viernes, 18 de abril de 2014

Abra la boca, pero...¿saque la lengua?

Había pensado en hablar de la exploración de la orofaringe, pero menuda chorrada, ¿no? Es una exploración sencilla: introducimos el depresor lingual en la boca y listo.

Pues no, en ocasiones examinar la orofaringe es bastante complicado. Podemos tener más o menos experiencia, pero la anatomía y el reflejo nauseoso del paciente nos condicionan muchas veces la exploración. 

No quisiera insistir más en el tema del espejo frontal, pero es un elemento con el deberíamos estar familiarizados: nos ofrece buena luz y nos da la posibilidad de trabajar con las dos manos. 

¿Que hacemos con la lengua? Cuando indicas abrir la boca, la mayoría de los pacientes instintivamente sacan la lengua y contienen la  respiración. Si la anatomía es favorable, “podremos” ver algo de la orofaringe. Pero si la apertura bucal esta disminuida o el paciente tiene una lengua grande no veremos nada de nada. Y si con la lengua fuera, intentamos bajarla con el depresor de madera, a parte de tener que hacer mucha fuerza, le puede desencadenar la nausea (o romper el depresor) y condicionar ya el resto de la exploración.

Si no, fijaos en las diferencias anatómicas que puede haber. En la foto de arriba a penas vemos nada.

Diferencias anatómicas en la apertura bucal
Por eso, le indicaremos al paciente que deje los brazos relajados, que abra la boca, que no proyecte la lengua, que no contenga la respiración y que respire normalmente por la boca.  De este modo, elevará un poco el velo del paladar, bajará la lengua y nos permitirá acceder mejor a la orofaringe. Le indicaremos que diga "aaaa", lo que hará que contraiga el paladar blando.

Podemos utilizar un depresor o dos. Ahora que lo pienso, excepto en niños que utilizo un depresor, suelo servirme de las dos manos, un depresor en cada una. Así puedo deprimir la lengua, separar el vestíbulo o el pilar anterior, tocar la amígdala, y ver mejor zonas que quedan un poco ocultas (polo inferior amigdalar, trígono retromolar...).

Mantener la lengua dentro de la boca y respirar normal por la boca

La depresión de la lengua debe de ser una maniobra suave y hacerse hacerse sobre el dorso lingual, no sobre la base, que desencadenaría reflejo nauseoso.

“Dra, yo soy muy mala para esto de la boca”

Con estos consejos, muchos paciente se quedan sorprendidos de lo bien que ha ido la exploración (por muy fácil que parezca).

Os dejo un pequeño esquema. ¡Pasad una buena Semana Santa!

viernes, 15 de noviembre de 2013

Epistaxis (II): 5 consejos para taponar con Merocel®

En la anterior entrada sobre epistaxis hablamos de la cauterización nasal con nitrato de plata. Hoy nos adelantamos en dificultad y voy a lanzar cinco consejos para realizar un taponamiento nasal anterior con Merocel®. Intentaré hacerlo muy gráfico.

El taponamiento nasal con esponjas deshidratadas (el típico Merocel®) es ampliamente utilizado en Urgencias y Atención Primaria, quizás porque es técnicamente más fácil de colocar que una gasa orillada. Aún así, aunque se reduzca a una simple maniobra el trabajo del taponamiento, tiene su truco.

Voy a suponer que hemos explorado la fosa nasal para intentar identificar el punto sangrante y para detectar si existe alguna desviación del tabique nasal que nos dificulte al colocación del Merocel®. Si no, lo pondremos como consejo 0.

1. Los tres tamaños más habituales del Merocel® o similar son 3.5, 8 y 10 cm. Para epistaxis en el adulto el más usado es el de 10 cm. Si en tu centro no están disponibles todos los tamaños, se pueden recortar con una tijera de Mayo, siempre dejando el extremo recortado romo (como el de fábrica).


2. Es aconsejable introducirlos lubricados, facilitará su colocación. Puedes utilizar una crema nasal con antibiótico. Eso sí, escúrrelo bien porque luego el vestíbulo nasal se queda bastante pringoso.


3. En los casos en los que haya erosiones de la mucosa nasal por taponamientos previos puedes introducir el Merocel® recubierto de Espongostan® (con pomada igualmente). Quedará un poco menos adherido al retirarlo.


4. Algo que considero muy importante es introducir el Merocel® siguiendo la dirección del suelo de la fosa nasal. No sé por qué, pero la tendencia habitual desde Atención Primaria es a introducirlo siguiendo la dirección de la pirámide nasal (hacia arriba), y claro, se queda a la mitad. Recuerda introducirlo en la dirección del suelo de la fosa. No es infrecuente ver en la consulta taponamientos a medio introducir.


Introducción del Merocel® siguiendo la dirección del suelo de la fosa nasal
5. No es preciso que introduzcas el Merocel® muy rápido, pero sí conviene que no te pares demasiado. Si hay una epistaxis activa lo que puede ocurrir es que se expanda en el interior de la fosa nasal y luego te dificulte continuar con el taponamiento.


Espero que estos consejos puedan ayudarte alguna vez en tus taponamientos nasales. He subido un vídeo, si te apetece verlo. Te animo a dejar comentarios.

¡Buen finde!

viernes, 11 de octubre de 2013

Taller de cuidados del paciente traqueostomizado

En ocasiones los otorrinos sentimos que los pacientes con traqueostomía son tratados con cierto recelo-respeto-desconocimiento, sobre todo cuando están ingresados en plantas diferentes a nuestra hospitalización. Habitualmente recibimos bastantes interconsultas hospitalarias relacionadas con los cuidados de la traqueotomía.

Esta semana hemos impartido un taller sobre los cuidados del paciente traqueostomizado. El taller iba dirigido a profesionales sanitarios, y abordamos temas relacionados como la detección de complicaciones, el cuidado hospitalario y las recomendaciones al alta de los pacientes portadores de traqueostomía. 

Después de una breve introducción de Carlos Mirete, facultativo de Medicina Interna, comenzó hablando servidora. Repasé las indicaciones de la traqueostomía, técnica quirúrgica, tipos de traqueostomía, complicaciones y criterios médicos para la decanulación. Todo esto en un tiempo récord de 15 minutos, tenía la impresión de estar en una clase de repaso exprés del curso MIR. Si no, fijaos en los mofletes más rojos que tenía. 


Carmen Garcia, enfermera de consultas, nos detalló los tipos cánulas disponibles, apósitos y limpieza de la cánula. 
David Maestro, enfermero de UCI, nos habló sobre el manejo del paciente con traqueostomía. Hizo una presentación que particularmente me gustó mucho. Nos expuso los beneficios de la realización de una traqueostomía en la UCI, y fue muy práctico y concreto explicándonos los cuidados. Al final de su exposición se centró en una complicación tan frecuente como la obstrucción de la cánula.
Maria Jose Chica, enfermera de planta, nos orientó sobre el manejo del paciente en la planta de hospitalización, preparación de la habitación, y adiestramiento-entrenamiento del paciente y los familiares. Nos proyectó un vídeo muy ilustrativo, que se notaba que estaba hecho con mucho cariño.
Victoria Talens, enfermera de consultas, habló de los trastornos de la deglución, de las recomendaciones al alta hospitalaria y de los signos de alarma de complicaciones en domicilio.
Ana Cecilia Sovero nos explicó brevemente cómo realizar el proceso de decanulación con seguridad, tan profesional como siempre.

El plato fuerte del taller fueron unos modelos sintéticos de traqueostomía que realizó mi compañero Vladimir Rubio, que es supercreativo. Construyó modelos de laringectomía total y de traqueostomía. Hace unos años realizamos un pequeño taller con modelos sobre piel de cerdo, pero este año no fue posible conseguir el material. De todos modos, las maquetas quedaron muy bien, y los asistentes pudieron ver todos los tipos de cánulas y practicar los cambios. 

Uno de los modelos sintéticos de laringectomía

Han sido unas semanas de trabajo duro. Participando tantas personas tuvimos que coordinarnos para no repetir conceptos y que no se alargase demasiado el taller. Pero sin duda ha merecido la pena y he disfrutado mucho.

El taller fue retransmitido también al Hospital del Vinalopó, toda una experiencia saber que te estaban escuchando y viendo on-line. 
Gracias a todos los que habéis participado, y a los que nos habéis escuchado (aquí o "allá").

Más abajo tenéis la presentación.



viernes, 4 de octubre de 2013

¿En qué se parecen la otoscopia y "La Yenka"?

La semana pasada leyendo The New York Times me encontré con esta fotografía de un médico (o actor) haciendo una otoscopia. ¿No le veis un postura un poco forzada?


Fuente de la imagen: New York Times.

Este es uno de los errores más comunes cuando comenzamos a practicar otoscopias: solemos coger el otoscopio con la misma mano independientemente del oído que vayamos a explorar. Se hace natural cuando exploramos el oído derecho los diestros: otoscopio en la derecha y tiramos suavemente del pabellón con la izquierda. Pero a la hora de explorar el oído izquierdo, cruzamos nuestro brazo izquierdo para tirar la oreja (como en la foto). En los zurdos será al contrario.

Posición incorrecta al realizar la otoscopia

PUES NO, sin importar que seamos diestros o zurdos, el otoscopio se coge con la misma mano que el oído explorado. Cuando exploramos el oído derecho el otoscopio lo sostendremos con la derecha. Pero al explorar el oído izquierdo, nos cambiaremos el otoscopio de mano para poder tirar del pabellón con la mano derecha y no cruzarnos. En la foto podéis ver la posición correcta: lado derecho-otoscopio en la derecha y lado izquierdo-otoscopio en la izquierda.

Examen otoscópico

Ya sabes, igual la próxima vez que practiques una otoscopia te acuerdas de "La Yenka": izquierda-izquierda, derecha-derecha...

¡Muchas felicidades a los Franciscos!

martes, 9 de julio de 2013

"Con L de Enfermera": mi primera sutura

"Con L de Enfermera" (#conLdeEnfermeraes una iniciativa desarrollada en las redes sociales para dar a conocer las dificultades a las que se enfrenta el enfermero novel, tanto al terminar la diplomatura, como cada vez que cambia de contrato y de puesto de trabajo.


Todos hemos empezado cosas nuevas y hemos sido "aprendices" alguna vez. Es más, continuamente somos noveles en infinidad de tareas. ¿Pero somos conscientes y nos acordamos de estos momentos cuando recibimos a un nuevo compañero de trabajo?

No se me ocurre decirle a un profesional de Enfermería cómo tiene que hacer su trabajo. Antiguamente la labor de Enfermería se escondía bajo la sombra de la labor del médico. Hoy en día sus roles y los del médico están definidos perfectamente. Más que caminar uno detrás del otro, diríamos que vamos de la mano, coordinados y complementados. Además, ha habido un cambio de paradigma en las funciones del enfermero. En la actualidad son expertos en prácticas de excelencia, participan de manera activa en la tomas de decisiones, forman parte de comités, elaboran protocolos e indicadores de evaluación, y cada vez se implican más tareas de gestión, investigación y formación.
No obstante, en ocasiones nos falta paciencia hasta que el profesional de enfermería adquiere y disfruta de todas estas habilidades y competencias.

Es normal que un enfermero novel formule más preguntas. Necesita una información muy clara sobre diagnósticos, planes de tratamiento, cuidados y medicamentos, sobre todo si no está familiarizado con los protocolos de actuación. Cuando nos dirigimos a un enfermero veterano a veces omitimos información crucial, damos por sentado que ya lo sabe. También es normal que nuestro nuevo compañero se sienta inseguro y que pueda tardar un poco más en hacer su labor. La poca paciencia y las prisas con las que andamos siempre, hacen que vayamos directamente a contactar con el enfermero veterano. Deberíamos dedicar un tiempo suficiente para comunicar la información que es importante, y que se hagan y se respondan las preguntas necesarias. Parece mentira que no nos acordemos de nosotros mismos hace unos años. 

Y lo que es muy importante también, ¿lo hacemos sentir como parte del equipo? ¿Sabemos si va a estar mucho o poco tiempo con nosotros? ¿Sabemos dónde se formó y si tiene alguna experiencia con la especialidad? ¿Le ofrecemos nuestra ayuda? 

Porque todos hemos llevado la "L" alguna vez, y la seguiremos llevando.

He querido rescatar unas fotos que tenía del año 99, mi primera sutura en Urgencias. Es difícil describir la satisfacción de ese momento: piensas que tienes unos años maravillosos para aprender, compartir y crecer.


Años más tarde, cuando terminas la especialidad y quieres huir de contratos temporales y guardias aquí y allá, te encuentras metiendo tus cosas en un Ford Fiesta, cogiendo un ferri y yendo a trabajar a 1.500 km de tu casa. ¿Esto es lo que llaman salir de la zona de confort? Nadie me había advertido de eso...