miércoles, 3 de junio de 2015

La amigdalitis de la difteria

Esta semana hemos sabido que un niño de seis años está ingresado en estado grave tras ser diagnosticado de difteria. Es el primer caso en España desde hace casi 30 años. Seguro que tendremos durante unos días la polémica servida con los grupos antivacunas y los defensores de las pseudociencias. 

Y como este blog va de Otorrinolaringología, algo tendré que contar de esta enfermedad que está muy relacionada con nuestra especialidad.

Fuente: El País

La difteria es una enfermedad infecciosa producida por una toxina que fabrica el Corynebacterium diphtheriae, también llamado bacilo de Klebs-Loeffler.
Fue el francés Pierre Bretonneau quien denominó a esta enfermedad difteria. La palabra difteria proviene del griego (diphthéra, membrana, cuero), y la utilizó para referirse a las pseudomembranas que se forman en las amígdalas, la faringe y la nariz, y que pueden provocar una obstrucción respiratoria.

La principal manifestación de de la difteria es una faringoamigdalitis pseudomenbranosa, con o sin extensión de la inflamación hacia paladar blando o el resto de la orofaringe. La forma común comienza insidiosamente: malestar general, fiebre que no sobrepasa 38,5 ºC, y disfagia moderada. En el examen con el depresor lingual se aprecian pseudomembranas de color blanco nacarado, gruesas y firmemente adheridas a la mucosa subyacente (no despegándose con el depresor). Si se despegan, la mucosa sangra. Es esencial resaltar que esas pseudomembranas pueden confluir, e invadir pilares y velo y recubrir la úvula. Al principio las membranas son blancas, volviéndose grises y negras con el paso del tiempo, mostrando áreas de necrosis. 

La extensión de la inflamación y de las pseudomembranas hacia la hipofaringe, la laringe o el árbol traqueobronquial puede ocasionar obstrucción respiratoria. También puede aparecer inflamación de ganglios linfáticos.

Pseudomembrana amigdalar (fuente Wikipedia)

La infección nasal anterior se presenta con una secreción seropurulenta, o serosanguinolenta, a menudo asociada a lesiones blanquecinas sutiles de la mucosa del tabique nasal. La secreción nasal puede irritar e inflamar el vestíbulo nasal y el labio superior.

La bacteria se replica en las pseudomembranas, y el exceso de toxina producida puede absorberse hacia la circulación sanguínea, y de este modo dañar órganos a distancia, como el corazón o el sistema nervioso. Deben buscarse sistemáticamente signos de impregnación toxínica: tos, alteraciones en la voz, regurgitación nasal (parálisis del velo del paladar), o alteraciones del ritmo cardiaco.

Hay cepas de C. diphteriae, que no son toxigénicas, pero que producen formas menos graves de infección y pueden estar implicadas casos faringitis recurrentes, pero rara vez se ha visto que causen amigdalitis membranosas o endocarditis. Sí que se han relacionado con abscesos hepáticos y esplénicos.

REFERENCIAS
  • Mattos-Guaraldi AL, Moreira LO, Damasco PV, Hirata Júnior R. Diphtheria remains a threat to health in the developing world--an overview. Mem Inst Oswaldo Cruz. 2003 Dec;98(8):987–93. 
  • Khodaei I, Sinha A, Dingle A. Diphtheria: a case report. J Laryngol Otol. 2008 Dec;122(12):1397–400. 
  • McCluney NA, McKerrow WS. Should we be concerned about diphtheria in the UK? Surgeon. 2004 Aug;2(4):234–5. 
  • Hadfield TL, McEvoy P, Polotsky Y, Tzinserling VA, Yakovlev AA. The pathology of diphtheria. J Infect Dis. 2000 Feb;181 Suppl 1:S116–120. 
  • Ayache D, Foulquier S, Cohen M et Elbaz P. Angines aiguës. Encycl Méd Chir (Editions Scientifiques et Médicales Elsevier SAS, Paris, tous droits réservés), Oto-rhino-laryngologie, 20-500-A-10, 1997, 8 p.

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