domingo, 27 de abril de 2014

Epistaxis (IV): el taponamiento nasal anterior con gasa orillada, ¡por fin!

Después de aprender a cauterizar la mucosa nasal con nitrato de plata y de taponar con Merocel®, hoy le toca el turno al taponamiento con gasa, que es algo más complejo que taponar Merocel®.
Como sabemos, el tratamiento de la epistaxis debe de ser escalonado y puede pasar, que a parte de ser más complejo, hayan fallado técnicas o taponamientos previos, la epistaxis sea de mayor cuantía y nosotros estemos un poco más nerviosos (...o desesperados).

Cuando no se visualiza el punto sangrante, o cuando haya fallado la cauterización o el taponamiento con Merocel®, estaría indicado realizar un taponamiento con gasa.

Necesitaremos tener a mano todo el material antes de comenzar a taponar: buena iluminación (espejo frontal), rinoscopio, pinza de bayoneta o acodada, pomada antibiótica, aspirador, depresores linguales, gasas y empapadores. Lo de la pinza de bayoneta o acodada no es un capricho de los otorrinos, la forma que tiene la pinza te permite trabajar sin taparte. También es recomendable que te tapes tú, mascarilla, guantes y si quieres otra bata. Es bastante incómodo taponar al paciente que está nervioso (y tú igual también) y estar pendiente de si te escupe o no. La tendencia habitual es que el paciente haga la moto con los labios, o escupa la sangre sin mirar.


La gasa es preferible introducirla mojada. La gasa seca ocupará un determinado volumen, pero mojada pierde volumen. Así que si realizas un taponamiento con la gasa seca, te puede parecer que ejerce una compresión eficaz, pero al mojarse con la sangre pierde volumen y se afloja. Me gusta ponerle pomada antibiótica, muy escurrida (hecha un "churrín", como digo), porque si no, se te forma una pasta en la nariz que rezuma por todos los lados. También puedes humedecerla en suero.


La gasa debe de introducirse a modo de acordeón, de atrás hacia delante y de abajo hacia arriba. El primer cabo debe de quedar fuera de la fosa nasal (luego lo veremos en el vídeo). En el esquema siguiente he querido reflejar cómo tendría que quedar el taponamiento nasal, y los números son los puntos de agarre de la gasa con la pinza. Al coger la gasa la primera vez, deberemos de situarla al final de la fosa nasal y en el suelo. Después, tendremos que calcular que la longitud de gasa para cada vuelta que sea el mas o menos el doble de la longitud del suelo de la fosa nasal. Lo siento, pero un cordón de zapatilla era lo que tenía a mano. 


Después de taponar no te olvides de mirar la orofaringe: deberás comprobar que no hay un sangrado posterior y que tampoco se haya caído desde la nariz ninguna vuelta de la gasa (que todo puede pasar). Si esto último ocurre lo puedes "arreglar" cogiendo con una pinza y cortando el cabo que cuelga con una tijera de mayo. Si no se soluciona, pues ya sabes, a taponar otra vez.

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