domingo, 29 de junio de 2014

Siempre se ha hecho así: Sordera Súbita Idiopática

La sordera súbita idiopática es la perdida de audición de tipo neurosensorial, de inicio súbito (en unas 72 horas), con disminución de más de 30 decibelios en al menos en tres frecuencias consecutivas de la audiometría tonal, y sin otros antecedentes otológicos previos.

Siempre ha habido controversia respecto al tratamiento de esta enfermedad. Se han propuesto  medidas de ingreso hospitalario, reposo en cama, restricción de la ingesta hídrica, corticoides (orales, intravenosos o intratimpánicos), fármacos vasodilatadores, gas carbógeno, medicación sedante y ansiolítica, antivirales, heparinas de bajo peso molecular, aspirina, hemodilución normovolémica, terapia hiperbárica, vitaminas A, C, E, B, selenio, ozonoterapia o Ginkgo Biloba.

En el año 2011, se publicó en España un "Consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita". No deja de ser eso, un consenso de expertos. Sin embargo, pensaba que el documento nos iba a ayudar a tomar decisiones, a disminuir la variabilidad en la práctica clínica y a indicar tratamientos adecuados. Me refiero a indicaciones "adecuadas" cuando los beneficios esperables para el paciente superan a las consecuencias negativas, por un margen suficientemente amplio para que merezca la pena su realización, excluyendo los costes.




El otro día vi un informe médico de un paciente ingresado por sordera súbita idiopática, sin factores de riesgo cardiovascular, que había tenido el siguiente tratamiento:

Urbasón iv 80 mg cada 24 horas.
Carbógeno a 6 litros/minuto.
Hemovas 300 mg cada 8 horas.
Nootropil 1 ampolla cada 8 horas.
Dieta que tolere.

¿Qué nos diría el consenso publicado respecto a este tratamiento?
  • Las medidas generales clásicas como el reposo absoluto o la dieta con restricción de ingesta de sal no han demostrado efectividad, por lo que el ingreso hospitalario para guardar reposo es discutible.
  • Los vasodilatadores y el gas carbógeno han sido revisados por la Cochrane recientemente, sin poder destacar una efectividad significativa.
  • En casos de sospecha de etiología vascular (factores de riesgo cardiovascular conocidos, etc.), se podrán asociar vasodilatadores intravenosos.
  • El tratamiento inicial recomendado son los corticoides orales, apoyados en los corticoides intratimpánicos de rescate. Si se trata de una sordera súbita severa (>70 dBs), en oído único o con vértigo intenso asociado (sospecha de neuritis vestibular), se ofrecerá tratamiento intravenoso con corticoides.

En la Guía de Practica Clínica sobre hipoacusia sensorineural súbita idiopática del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud, se recomienda como "punto de buena práctica" llevar un reposo relativo en casa, sin realizar maniobras de Valsalva. Parece bastante prudente y lógico. 

La recomendación 10 de la Guía de Práctica Clínica de la National Guideline Clearinghouse nos dice que no prescribamos de  manera habitual antivirales, trombolíticos, vasodilatadores, sustancias vasoactivas o antioxidantes. De nuevo, el tratamiento recomendado son los corticoides orales, apoyados en los corticoides intratimpánicos. También nos sugieren que dentro de los primeros tres meses podríamos ofrecer terapia hiperbárica. Esta revisión de la Cochrane reduce el tiempo a dos semanas.

Visto lo visto, ¿seguiremos haciendo las cosas como siempre?

Os dejo con el vídeo de la iniciativa enfermera #MLPela si "siempre se ha hecho así...".


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