jueves, 4 de octubre de 2012

La rinoscopia posterior: la gran olvidada


Cuando voy al ambulatorio aprovecho para hacer rinoscopias posteriores, dado que allí no disponemos de endoscopios. Es una exploración clásica que me gusta bastante, pero en el ámbito hospitalario solemos explorar el cávum endoscópicamente. A efectos prácticos, casi todos los pacientes que necesitan una exploración del cávum son remitidos al hospital. 

Muchas veces la rinoscopia posterior es difícil de realizar, tanto por el reflejo nauseoso como por la anatomía del paciente. En condiciones óptimas nos permite visualizar el techo del cávum, las coanas, el borde posterior del tabique, las colas de los cornetes, los rodetes y los orificios tubáricos, y la fosita de Rosenmüller. 

Para su realización se requiere un espejo frontal y un flexo, anestesia tópica para la faringe, espejillo y depresores linguales. La fuente de luz debe de estar a la altura de los ojos del paciente, y con el espejo frontal dirigiremos la luz hacia su boca. El paciente debe de estar relajado, con la cabeza recta y los brazos colgando. 


Tras anestesiar la faringe y deprimir suavemente la lengua, se introduce el espejillo (ligeramente templado) por detrás del paladar. Lo introduciremos mirando hacia arriba, con cuidado de no tocar la úvula, la pared posterior de la faringe o los pilares amigdalinos, para no desencadenar el reflejo nauseoso. Con un juego de muñeca podemos girar el espejo y orientarlo hacia la posición deseada. El espejillo también dispone de una palanca que permite flexionar el cabezal, facilitando mucho la exploración.  Al paciente le indicaremos que intente respirar por la nariz (es bastante difícil respirar por la nariz con la boca abierta) o que diga varias veces "aaa", lo que relajará el velo del paladar. Requiere bastante colaboración por parte del paciente y entrenamiento de la mano del profesional. Clásicamente, si la visualización del cavum no era correcta, se introducían unas sondas por la nariz y se extraían por la boca, traccionando de ambos extremos, con el objetivo de retraer el paladar. Hoy en día parece menos invasivo hacer una exploración endoscópica nasal.




En la actualidad la endoscopia nasal es el procedimiento de rutina para la exploración del cavum, y la rinoscopia posterior es una prueba que ha perdido bastante interés. Aunque cada vez hagamos menos uso de esta exploración, opino que no debemos olvidar las exploraciones clásicas, que pueden ser de utilidad y sacarnos de apuros en muchas ocasiones


BIBLIOGRAFÍA

  • Llorente Pendás JL, Álvarez Marcos CA, Nuñez Batalla F, Sociedad Española de Otorrinolaringología y de Patología Cérvico-Facial. Otorrinolaringología : manual clínico. Buenos Aires [etc.]: Médica Panamericana; 2012. 
  • Gil-Carcedo García LM, Martínez Vidal J, Ortega del Álamo P. Otorrinolaringología práctica en consulta. Barcelona: Ars Medica; 2003. 
  • Becker W, Sarmiento Martínez X, Heinz Neuman H, Pfaltz CR. Otorrinolaringología : manual ilustrado. Madrid: Mosby/Doyma Libros; 1995.

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