lunes, 11 de febrero de 2013

De paciente a cliente o de cliente a paciente

Tenía muchas expectativas puestas en el programa de "Salvados" de ayer, titulado "De paciente a cliente". Todas esas expectativas se esfumaron de un plumazo cuando vi la unilateralidad con la que fue expuesto el tema. 
Fue mucho más intersante y plural el debate paralelo que se generó en Twitter, con los hashtag #depacienteacliente y #yosoymodeloalzira. Podéis ver el análisis de ambos en este enlace.
En la entrada no voy a hablar de aspectos políticos o económicos, y tampoco voy a entrar en si una gestión es mejor que la otra. El tema está ya muy desgastado, y a día de hoy tampoco tengo los conocimientos suficientes de gestión. Quiero relatar una experiencia personal y muy cercana en el tiempo.

Me entristece bastante cuando se insinúa (como ayer en el programa), o como aquí y aquí, la falta de profesionalidad y de ética de los médicos que trabajamos en las concesiones sanitarias. Incluso en algún "tuit" se ha comentado que si no tienes plaza en propiedad en la sanidad pública, que te vayas a trabajar a las concesiones sanitarias.
Tengo la suerte que he podido trabajar en la sanidad pública y en un centro público de gestión privada. En los dos sistemas me he podido realizar profesionalmente, crecer como persona y amar mi trabajo. Me esfuerzo a diario en basar mi práctica en la mejor evidencia posible, y eso está muy por encima de la manera en la que se gestione el hospital. He tenido experiencias muy gratificantes en los dos sistemas, y pienso (y también me cuentan) que he dejado buenas sensaciones en los sitios en los que he trabajado. 

Estoy muy satisfecha tras haber aprobado una OPE y obtenido una plaza en propiedad el año pasado. Ha sido una decisión muy difícil, pero he decidido quedarme en un lugar de trabajo en el que estoy contenta. Supongo que si hubiera decidido incorporarme a mi plaza, también me hubiera ido muy bien, estoy segura. La clave está en la pasión por el trabajo (esta frase es de @magelesmedina) y en mirar a través de los ojos del paciente.  En mi hospital se me ha reconocido el trabajo bien hecho, he rendido cuentas cuando ha sido preciso y se han fomentado mis competencias. Han escuchado mis iniciativas, y me he sentido muy implicada en la mejora continua, en el trabajo en equipo y en los datos de gestión. La mejor práctica médica está por encima de cualquier criterio económico. 

Si mi experiencia en los dos modelos sanitarios ha sido tan buena, ¿por qué no pueden coexistir? ¿Por qué se menosprecia a los profesionales de las concesiones? 



Con la foto del bote de champú he querido ilustrar una metáfora. Cuando vives en casa de tus padres, ni te preocupa ni sabes lo que cuesta el bote de champú. Te lavas el pelo con la palma de la mano bien llena, aunque rebose por los lados. Cuando te emancipas y conoces el precio de un bote de champú, te preocupas de utilizar sólo lo necesario para que el pelo te quede reluciente, e incluso buscas trucos para aprovechar al máximo el bote casi vacío (meterle agua, cortarlo...). Eso sí, tu pelo perfecto siempre. Cada uno que lo interprete como quiera.

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